El primer gol de la temporada de Julián Alvarez, a los 14 segundos de la segunda parte, acudió al rescate del Atlético de Madrid, hasta entonces desnortado en Stuttgart, pero reactivado y relanzado después, hasta la justa roja directa a Hjulmand y la convicción posterior de que el empate era un resultado muy válido.
Al filo de la derrota toda la primera parte y la media hora final, desde el 65 en adelante por la expulsión del internacional danés, señalado por una entrada desproporcionada en el medio campo, la sustitución de Julián Alvarez por Obed Vargas, más la irrupción de Le Normand por Pablo Barrios en el 78, delataron una realidad asumida y asumible en inferioridad numérica: el 1-1. Cuatro puntos de nueve posibles suma el Atlético. Necesita mucho más.
Siempre tenso Simeone, no le gustó nada el partido de inicio. Todos sus temores se conjugaron en un primer cuarto de hora tan inquietante como estresante para él y sus jugadores, reducidos por la intensidad, la presión y el ímpetu del conjunto alemán. Un suplicio. Y un laberinto para el Atlético, sin salida ni precisión, con más horizonte que su campo propio.
Hasta Marcos Llorente, siempre una garantía, se sintió superado. Desde el primer balón. Suya fue la pérdida cerca de su área que derivó en la primera (y la mejor) ocasión de su adversario. El rebote favoreció a Undav, solo en el área, que le dio continuidad a El Khanouss, igual de solo. Se agigantó Oblak, providencial, magnífico y salvador. Su mano izquierda sacó el remate con la derecha. En tan solo 22 segundos de partido.
El anuncio de todo lo que se presuponía. Lo había advertido Simeone a sus futbolistas. Lo padeció sin solución aparente en el comienzo del duelo. A los 45 segundos, el portero esloveno necesitó otra parada. A los dos minutos y 35 segundos, Fürich hizo un ‘sombrero’ a Giuliano y remató fatal, demasiado alto. Un córner se paseó por el área.
Angelo Stiller probó dos veces más, en el transcurso del minuto 10 al 15. También surgió Deniz Undav, palabras mayores, por dentro del área con conexión, aún sin remate. La pasada temporada, el internacional alemán marcó 25 goles y dio otros 14. Ahora sólo lleva uno en este curso, pero eso no quiere decir nada. Su talento y su eficacia están ahí.
Hasta el borde de la media hora, no hubo una jugada decente del Atlético. Necesitó astucia, rapidez en el pase y movilidad. Atravesó las líneas de presión. Llorente, Giuliano, Jonathan David, Julián Alvarez, Giuliano… Y córner. El saque de esquina, ya en el minuto 29, fue su primer remate, alto de Marc Pubill. Una prueba de vida. Sin más.
¿Un indicio de reacción? No lo fue. Pubill metió la pata. Se equivocó en la conducción dentro del área, más aún cuando enfrente está un rival que vive al acecho, en cualquier lugar y en cualquier momento. El balón quedó en Lewelling. Su recurso técnico por la espalda y su remate con la izquierda, envenenado por el rebote en Hjulmand, fue el 1-0.
Era el minuto 36, nada extraño dentro del desarrollo del partido, entre el entusiasmo, la aplicación y la fuerza del Stuttgart; muy por encima del Atlético, que se encontró con otro partido desde el 1-0. El equipo alemán fue otro, menos aventurado en la presión, más replegado y protegido, fruto de la ventaja. Fue diferente, atestiguado por un tiro de Hancko, una incursión de Jonathan David y otra de Julián Alvarez antes del descanso, aún por debajo de las expectativas y la exigencia, con la segunda parte como único remedio.
A los 14 segundos del inicio de la segunda parte, cambiado Jonathan David por Lookman, empató el Atlético. El pase fue del nigeriano, el toque con la izquierda incontestable, muy difícil y decisivo fue de Julián Alvarez. Un remate perfecto en el área. El empate. El grito del delantero argentino fue una descarga de rabia y euforia. Lo necesitaba. Él y su equipo.
La Champions es el territorio más productivo de ‘La Araña’. Su último gol con el Atlético, antes de todo el lío veraniego del Barcelona, fue en este mismo torneo, en la ida de las semifinales contra el Arsenal, el pasado 29 de abril. Son ya 18 goles en 28 encuentros en el máximo torneo como rojiblanco. Seis en los últimos nueve y doce en los últimos 18.
También fue una reivindicación del Atlético en un partido que, hasta entonces, durante todo el primer tiempo, había puesto en entredicho al grupo de Simeone con visibilidad. La conducción desde el medio había sido de Pablo Barrios. Hasta entonces no había avanzado así. Hasta entonces, su equipo sólo había tirado una vez entre los postes.
El partido había cambiado. Claramente. El Atlético trasladó toda la acción al campo contrario. Todo lo contrario que en el primer acto. Recolocado tácticamente el equipo por Simeone, menos presionado y más clarividente, un derechazo de Pablo Barrios se acercó al segundo gol. El portero Seimen lo repelió con el pie derecho. Una buena parada.
Y justo antes de la inapropiada entrada de Hjulmand en el medio campo en el minuto 64. Fue desproporcionada y castigada: expulsado por la altura de la plancha sobre la tibia de Stiller. Lo señala en el momento que mejor se sentía el Atlético. Se fue Baena, entró Cardoso, para la reestructuración en inferioridad numérica. Quedaba mucho.
Un equipo entonces, el Stuttgart, con más dudas que certezas, nada que ver con la primera parte, recibió un impulso de energía por la tarjeta roja del danés. Mientras el Atlético debió recomponerse en el medio, el conjunto alemán subió la apuesta por la inclusión de un delantero de referencia como Demirovic. De inmediato, Simeone recurrió a Le Normand para controlarlo. Y a Obed Vargas por Julián Alvarez. Le valía el empate… O no. Para los instantes finales introdujo a Alexander Sorloth. No se movió el 1-1.
Ficha técnica:
1 – Stuttgart: Seimen; Vagnoman (Assignon, min. 52), Chabot, Hendriks, Mittelstadt; Prömel, Stiller; Lewelling (Demirovic, min. 70), El Khanouss, Führich (Sauer, min. 87); Undav (Pejcinovic, min. 87).
1 – Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Grimaldo; Giuliano (Sorloth, min. 87), Barrios (Le Normand, min. 78), Hjulmand, Baena (Johnny Cardoso, min. 69); Julián Alvarez (Obed Vargas, min. 78) y Jonathan David. (Lookman, min. 46).
Goles: 1-0, min. 36: Lewelling. 1-1, min. 46: Julián Alvarez.
Árbitro: Serdar Gözübüyük (Países Bajos). Expulsó con tarjeta roja a Hjulmand, del Atlético de Madrid, por una dura entrada de Hjulmand a Stiller (min. 64). Amonestó con tarjeta amarilla al local Mittelstadt (min. 17) y al entrenador visitante, Diego Simeone (/min 86).
Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de la primera fase de la Liga de Campeones, disputado en el MHP Arena de Stuttgart ante unos 55.000 espectadores
Iñaki Dufour