Miles de familias afectadas por el terremoto de magnitud 7,7 del pasado 9 de octubre en Panamá siguen sin poder regresar a sus viviendas y reclaman atención médica, apoyo psicológico y materiales para reconstruir sus hogares, mientras la entrega de casas temporales ofrece un alivio para los damnificados.
En La Palma, una comunidad del distrito de Tonosí en la golpeada península de Azuero, epicentro del terremoto, Danixelyz Rodríguez, de diecinueve años, intenta mantener unida a su familia después de que el sismo dañara gravemente las casas de su bisabuela, de su abuela y de su madre.
“Mi bisabuela estaba solita cuando se le cayó la casa. Nosotros pensamos que se había golpeado, que se había quebrado, pero gracias a Dios no pasó a más. El susto fue grande”, relató Rodríguez a EFE.
La joven, que también perdió su vivienda en el sismo, explicó que varios miembros de su familia tuvieron que buscar alojamiento en casa de un tío, mientras que una amiga de su madre logró contactar a personas de la Alcaldía del distrito de Panamá para conseguir una vivienda temporal para su bisabuela.
El pasado domingo se habían instalado ya doce casas temporales a través del programa ‘Chantin pa’ la gente’, impulsado por el alcalde de Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, con aportes de empresas privadas y de la sociedad civil canalizados mediante la Fundación Omar Alfano.
Las “chantin” consisten en contenedores adaptados para funcionar como alojamientos provisionales, con servicios básicos y equipamiento para atender las necesidades inmediatas: contienen una o dos camas, una ducha, servicio higiénico y aire acondicionado.
“Estoy feliz por mi bisabuela, porque no tenía dónde vivir”, dijo Rodríguez, estudiante de un técnico en enfermería y de una licenciatura en programación.
En el sector de Troncosa, a pocos minutos de La Palma, Nilsia Barría también recuerda con temor el momento del terremoto, pero su situación y la de su nieto, Luxian Solís, cambió al recibir una de las casas temporales entregadas a las familias damnificadas.
“Para mí esto significó mucho. Ha sido una cosa muy especial para mí”, dijo Barría a EFE, mientras permanecía bajo una estructura improvisada, que le sirve para protegerse de la lluvia y cocinar, y observaba los escombros de su antigua casa.
El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) informó que se han evaluado más de 9.500 viviendas, que corresponden a 31.643 personas, como parte de las acciones de respuesta ante el sismo.
De acuerdo con el balance preliminar, se contabilizan 2.318 viviendas con daño total, 5.546 con daños moderados y parciales, y 1.260 con daños leves o menores. Así mismo, se reportan 576 centros educativos y 120 centros de salud afectados por un terremoto que dejó casi una treintena de heridos y una mujer fallecida.
Atención médica y psicológica
Además de las dificultades para encontrar alojamiento, Rodríguez advirtió de las necesidades sanitarias que persisten en la comunidad. Según su testimonio, hay personas mayores que llevan días sin control de la presión arterial, así como pacientes con diabetes y cáncer que necesitan seguimiento médico.
“Aquí no ha llegado ni ayuda médica, ni ayuda psicológica. Las personas mayores, mi mamá y los niños necesitan atención”, señaló.
La convivencia en una vivienda compartida, el temor a las réplicas -que se acercan al millar- y la incertidumbre sobre el futuro han dejado secuelas emocionales en la familia de la joven.
“Mi bisabuela y mi mamá entraron en depresión. Mi mamá tuvo un ataque de nervios y yo tuve que ponerme a buscar medicamentos y tratar de estabilizarlas”, comentó.
Rodríguez asegura que ha tratado "de ser fuerte" por ellas, pero en varios momentos no pudo contener las lágrimas: “Esto fue algo espantoso para mí”.
La joven lamentó que haya tenido que interrumpir sus estudios y pidió que la situación de las comunidades del interior no quede relegada, mientras otras zonas del país retoman sus actividades habituales.
“Me da tristeza ver a gente subiendo cosas como si todo fuera normal, como si a Panamá no le hubiera pasado nada. El interior sufrió bastante”, dijo.
Recuperación económica
La emergencia ha afectado además a los trabajadores y pequeños negocios de Tonosí, por lo que los residentes reclaman medidas que permitan recuperar la actividad económica y devolver a las familias sus fuentes de ingresos.
Héctor García, quien trabaja en una tienda de materiales en el centro de Tonosí frente a un hotel que se derrumbó por completo, pidió a las autoridades que apoyen a las empresas.
“Necesitamos que las autoridades se enfoquen también en ayudar a las micro y pequeñas empresas para que se recuperen lo más pronto posible y que cada tonosieño regrese cuanto antes a su trabajo. Necesitamos que la economía también se reactive rápido”, dijo García a EFE.
Rogelio Adonican Osorio