Temblaba el Parque de los Príncipes por la visita de Lamine Yamal, el jugador más en forma del momento que podía hacer temblar los cimientos del campeón. Pero la estrella española estuvo poco brillante en su visita al PSG, que maquilló con un soberbio tanto que hizo soñar a los catalanes con sacar algo positivo de su viaje a la capital francesa.
Favorito para el Balón de Oro, que se conocerá el próximo lunes en una ceremonia que por primera vez tendrá lugar en Londres, Lamine Yamal había sido un quebradero de cabeza para Luis Enrique, que no podía contar con Nuno Mendes para frenarle.
El luso ya lo había hecho en el pasado Mundial con Portugal, pero una lesión le impidió comparecer. Lucas Hernandez fue la opción preferida por el técnico español, en lugar de Lucas Digne, que en el partido de semifinales contra Francia se había visto superado por la estrella blaugrana.
Lamine no fue un gran peligro para la defensa francesa, que tuvo más problemas para detener a Anthony Gordon, mucho más ofensivo por su banda durante buena parte del encuentro.
Por momentos desdibujado, Lamine perdió un balón tonto que estuvo en el origen del primer gol del PSG, obra de un Desiré Doué que se benefició de ese error y de la candidez de la defensa.
Pudo verse afectado la estrella de la cantera por ese error, pero su participación en el juego fue por tramos errática. Solo marcada por algunos golpes de genio que atesora, como la combinación con Gordon que estuvo a punto de permitir un gol de Gavi.
Cuando parecía que ya no habría noticias de él en el duelo en el que era uno de los hombres más esperados, apareció su magia. El PSG dominaba por 2-1 y Lamine tiró de su talento y de la chispa que tiene en el exterior del pie izquierdo para desbancar a un gran Safonov, que descuidó su palo corto.
Dembélé lesionado
El golpe de talento pareció dar al equipo la esperanza de llevarse algo positivo del Parque de los Príncipes, que lloraba la ausencia de su estrella, Ousmane Dembélé, lesionado en el minuto 20, otro candidato a renovar el Balón de Oro.
Pero la escuadra de Luis Enrique tenía más armas y acabó llevándose un duelo de gran altura entre dos de los mejores equipos del mundo.
Lamine ya no pudo dar la vuelta al partido. Faltó su magia para evitar la primera derrota del Barcelona en el curso. El gol salvó su participación, pero el Barça necesita más de Lamine. Ya desde el domingo cuando recibe al Real Madrid para un 'clásico' siempre decisivo.
Su actuación mediocre fue el síntoma de un Barcelona que, pese a todo, pudo optar a más, pero que fue insuficiente frente a la maquinaria brutal de los de Luis Enrique.
Luis Miguel Pascual