El presidente de la Federación Rusa de Baloncesto (FRB), Andréi Kirilenko, es "moderadamente optimista" sobre el retorno de la selección y los clubes rusos a las competiciones internacionales después de cuatro años y medio de conflicto en Ucrania.

"Tengo un optimismo muy moderado. Es decir, sé que volveremos, lo que no sé es cuándo", dijo el antiguo jugador de Utah Jazz y CSKA Moscú durante una entrevista en la sede de la FRB.

Dicha actitud está justificada por los hechos, ya que la FIBA ya levantó hace un mes las restricciones para el baloncesto ruso a nivel individual y tomará una decisión sobre los equipos en diciembre próximo. En caso de que Rusia reciba luz verde, algo que Ucrania intenta impedir a toda costa, podrá competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Agradecido a la FIBA

Independientemente de lo que ocurra a finales de año, Kirilenko, quien fue durante diez años uno de los mejores defensores de la NBA y fue declarado mejor jugador de Europa y de la Euroliga, rezuma seguridad en sí mismo. Y es que asegura que desde el comienzo de la exclusión en 2022 Rusia y la FIBA "están en permanente contacto".

"Es lo correcto. Estoy agradecido a Andreas (Zagklis, secretario general) y al presidente (Sheikh Sud Ali Al Thani). Porque ellos no cerraron la puerta y dijeron: 'Esperen su turno' (…) Nosotros entendemos perfectamente qué difícil son las cosas para la FIBA", señaló.

Con todo, admite que después de tanto tiempo de exclusión, no se indignará si la decisión es negativa. "Ya estamos acostumbrados. En estos cuatro años, hemos aprendido a no prestar atención a estas cosas. En Rusia hay un dicho: 'No hay mal que por bien no venga'", apunta.

Gracias a que Rusia no participa ni en Mundiales ni en la Euroliga, resalta, la FRB ha podido centrarse en el desarrollo del baloncesto nacional con la construcción de un centenar de canchas.

El problema es el cómo, no el cuándo

Con todo, a Kirilenko le preocupa más el cómo que el cuándo. "Para mí, ahora la pregunta más importante no es cuándo regresaremos, sino en qué formato", señala y menciona visados, logística, desplazamientos y la seguridad.

Y es que destaca la clave es "garantizar una competición deportiva de pleno derecho", en la que no ocurra como ahora que tres jugadores reciben visado y nueve no, o el entrenador sí y su asistente, no.

Al respecto, admite que siente "tristeza" e incluso "amargura" por el gran número de jugadores "que no disponen de la posibilidad de jugar al baloncesto". Por ello, al menos, confía en que equipos extranjeros participen "pronto" en los festivales de minibasket que Rusia organiza a lo largo del año.

"El Festival Minibasket es uno de los acontecimientos más importantes para los jugadores más jóvenes. Yo mismo participé, al igual que Shved, María Stepánova, (…) José Biriukov y decenas de conocidos baloncestistas", señaló.

Y es que la falta de competición internacional es uno de los principales hándicap que han tenido que afrontar los rusos desde el comienzo de la guerra en Ucrania. Por ello, se vieron obligados a enviar a sus deportistas a lugares como España, donde Diomin, Frólov y Omósov jugaron en el Real Madrid.

Aunque cree que la liga rusa no ha sufrido un desplome "dramático" durante este tiempo, Kirilenko admite que sus clubes necesitarán "dos o tres años de adaptación".

Deporte vs política

Mientras Ucrania considera que el deporte ruso no puede regresar a la escena internacional hasta que cesen los combates, Kirilenko asegura que siempre ha habido conflictos en el mundo, "aquí, en Oriente Medio, donde siempre pasa algo, en América Latina".

"Me parece que, sea como sea, nosotros hemos jugado toda la vida al baloncesto y nunca les prestamos atención (…), ya que conflictos tienen lugar en el mundo cada año", señala.

El ruso dice mantener una "extraordinaria" relación con el 99,9 % de sus antiguos colegas de profesión y menciona a Gasol, Parker o Turkoglu. "Puede ser que sólo haya uno o dos (con los que no congenia). Alguno que se volvió loco y de repente se metió en política y es muy activo", señala.

En su opinión, "si nosotros como deportistas nos volvemos figuras políticas, entonces hay que entrar en política. En ese caso, hazte diplomático o, no sé, sirve en el ejército. Hay muchas opciones".

Por EFE

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