El líder de la ultraderecha portuguesa, André Ventura, culpó este martes a los inmigrantes de la crisis de la vivienda que afecta al país y que ha provocado protestas como las acampadas en Lisboa y Oporto, desmanteladas en la jornada.
En una entrevista con el canal SIC Notícias, el dirigente de Chega -principal partido de la oposición- vinculó el encarecimiento de la vivienda con la llegada de extranjeros, aunque matizó que la inmigración no es el único factor, y defendió la actuación policial para desalojar a los manifestantes.
"La culpa de la falta de vivienda no es toda de los inmigrantes, pero una parte es del flujo migratorio que afecta a Portugal", afirmó Ventura, quien reclamó dejar de permitir la entrada de personas "de forma descontrolada" porque, sostuvo, "necesitan casa y no hay casas para ellos".
El líder ultraderechista argumentó que las aportaciones de los inmigrantes a la Seguridad Social no bastan para evaluar el impacto de su llegada y les atribuyó una mayor presión sobre los servicios públicos y el mercado inmobiliario.
"Llenaron los centros de salud, llenaron las guarderías e hicieron que el mercado de la vivienda explotara", aseguró.
Ventura también se distanció de los participantes en las acampadas y acusó a algunos manifestantes de insultar a los agentes y cuestionar el Estado portugués. "Manifestarse es una cosa. Destruir nuestras ciudades y ocupar nuestras ciudades es otra", declaró.
Sobre el desalojo llevado a cabo por la Policía en la madrugada de este martes en las acampadas de Lisboa y Oporto, consideró que la policía actuó de forma "proporcional", al explicar a los participantes que debían abandonar el lugar y cumplir las reglas.
"La policía estuvo muy bien. Hizo lo que tenía que hacerse de forma profesional y clara", afirmó el dirigente, quien acusó a los medios de comunicación de dar un trato de favor a las protestas de izquierda.
En materia de vivienda, Ventura negó que Chega haya dado marcha atrás en su posición sobre la reforma de los arrendamientos impulsada por el Gobierno y sostuvo que su abstención en la votación inicial estuvo condicionada a cambios durante la tramitación posterior.
Entre las exigencias que, según explicó, trasladó al Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha, en el poder), citó mantener las fianzas en un máximo de dos mensualidades, limitar las actualizaciones de los alquileres y proteger a los inquilinos con menos ingresos y a los mayores sujetos al régimen de arrendamiento anterior.
"¿Tiene algún sentido, en el momento en que las personas no pueden pagar su casa, estar creando una ley que permite fianzas ilimitadas?", preguntó.
El dirigente defendió además ampliar las deducciones fiscales por los créditos hipotecarios, aumentar las ayudas fiscales al alquiler y conceder apoyos directos a los arrendatarios cuyos ingresos son tan bajos que no pagan el impuesto sobre la renta.
El líder de Chega responsabilizó tanto al Partido Socialista como al PSD de la crisis habitacional y abogó también por acabar con los beneficios fiscales para los extranjeros con elevados recursos que compran viviendas en Portugal.