Antes de que Bernardo Silva, Arda Güler, Mbappé y Diomande convirtieran en goleada una noche que comenzó torcida, Thibaut Courtois ya había ganado su propio partido. Dos paradas extraordinarias frente al Leipzig sostuvieron al Real Madrid cuando todavía caminaba sobre el alambre y el partido marchaba sin goles. El belga volvió a ejercer de seguro de vida de José Mourinho, que afrontará el clásico del domingo con una certeza bajo los palos y algunas dudas por resolver delante de ellos.
El 4-1 final escondió durante unos minutos una realidad incómoda para el conjunto blanco. El Leipzig tuvo en sus botas la oportunidad de adelantarse en el Santiago Bernabéu y de alterar el rumbo de un encuentro que acabó convertido en una fiesta de goles. Pero se encontró con Courtois, acostumbrado a resolver problemas ajenos y a intervenir cuando las costuras defensivas de su equipo amenazan con romperse.
Primero apareció en el minuto 28, cuando Rómulo conectó un remate dentro del área que obligó al belga a estirarse para evitar el tanto. Después, en el 41, ganó un mano a mano a Christopher Nkunku, que se plantó ante Courtois tras aprovechar un desajuste defensivo. Fueron dos intervenciones decisivas con empate a cero que adquirieron todavía más valor cuando, apenas dos minutos después, Bernardo Silva abrió el marcador.
Courtois hizo su trabajo antes de que sus compañeros comenzaran a resolver el suyo. Y esa circunstancia se repite en el Real Madrid, capaz de imponerse por su enorme potencial ofensivo, pero todavía vulnerable en determinados momentos de los partidos.
Mourinho, que no acostumbra a regalar elogios, después del partido en rueda de prensa reconoció la trascendencia de las intervenciones de su guardameta y aprovechó para lanzar una advertencia a sus futbolistas.
"Courtois hace dos paradas increíbles que dejan el partido abierto para que lo ganes. Del mismo modo que a un atacante le gusta mucho meter gol, al portero le gusta mucho irse a casa sin goles en su portería", afirmó.
El técnico portugués lamentó especialmente el tanto que encajó su equipo en la segunda mitad, obra de Tidiam Gomis, y lo relacionó con el que recibió cuatro días antes frente al Sevilla. Ambos goles, a su juicio, nacieron de un exceso de confianza cuando sus jugadores consideraban resueltos los encuentros.
Para Courtois, que asistió impotente a la pérdida de una nueva oportunidad de terminar imbatido, la exigencia no desaparece con tres goles de ventaja. Su entrenador se encargó de recordarlo después de una victoria que dejó satisfecho al Real Madrid por el resultado, pero no completamente por su rendimiento defensivo.
De Cech y Julio César a Courtois
La actuación del belga también abrió un debate sobre su lugar entre los mejores porteros que han pasado por las manos de Mourinho. El técnico portugués, que durante su trayectoria dirigió a guardametas de la talla de Petr Čech y Julio César, insinuó sutilmente que Courtois podría ser su guardameta más completo.
"Yo nunca hago esto. Nunca he dicho nada de mis jugadores. Siempre intento esquivar cuando me preguntan que haga mi mejor once. Lo que te puedo decir es que el mejor portero de la historia de la Premier League, que es Cech, cuando Courtois llegó con 19 años, jugó y ganamos la Premier. Si Julio César me escucha decir esto, me llama en dos minutos. Siempre he tenido este respeto por mis exjugadores”.
Courtois, ajeno a las clasificaciones, prefirió quedarse con el valor de sus intervenciones y con las sensaciones que le acompañan en este tramo de la temporada: ."Yo me siento muy bien, muy contento, trabajando bien. He hecho dos paradas importantes para mantener la portería a cero en ese momento", declaró.
Su aportación vuelve a cobrar especial importancia a las puertas del clásico. El domingo, en el estadio del Barcelona, el Real Madrid afrontará una prueba de máxima exigencia ante un rival al que necesita recortar distancias en la clasificación.
Courtois conoce la trascendencia del encuentro y tampoco escondió la necesidad de dar un paso adelante en defensa. "Obviamente necesitamos cerrar la distancia con ellos y eso solo se puede hacer ganando", advirtió.
Mourinho dispone de talento suficiente para decidir partidos en las dos áreas, pero también de un portero que está respondiendo cuando sus compañeros no encuentran soluciones. Ante el Leipzig, Courtois evitó que una noche de goleada comenzara con un disgusto. En el clásico, sus manos pueden volver a marcar la diferencia entre la tranquilidad y el sufrimiento.
Juan José Lahuerta