Las fuerzas del orden francesas reorganizan su dispositivo de seguridad en varias ciudades del país para evitar que, durante esta noche víspera del Día de los Difuntos, sucedan actos vandálicos como durante las protestas del 17 de octubre.

Tras la celebración de la tercera protesta nacional contra el encarecimiento del coste de vida y la defensa de los servicios públicos, el ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, advirtió de que esperan "con firmeza a quienes quieran venir a enfrentarse esta noche".

"El dispositivo se ha reorganizado completamente para hacer frente a posibles vándalos, saqueadores o personas que quieran protagonizar manifestaciones reivindicativas", advirtió el ministro.

Se trata de un dispositivo "diseñado para ser móvil, reactivo y divisible, con unidades policiales capaces de intervenir donde sea necesario", añadió el ministro, tras advertir de que "las concentraciones serán dispersadas y, si las personas permanecen en el lugar, serán detenidas".

El Gobierno ha dispuesto un operativo policial excepcional de 70.000 agentes en todo el territorio nacional, con policías, gendarmes, unidades móviles, vehículos blindados, drones y helicópteros.

Hasta las 21.00 locales (19.00 GMT), se había anunciado 565 detenciones en toda Francia, una cifra que se perfila más baja al final de la jornada que los declarados el 17 de octubre (2.628) y el 24 del mismo mes (1.314).

Nuñez comentó que los agentes controlaron a hasta 40.000 personas en todo el país (15.000 en la región parisina) y volvió a apuntar a grupos de "ultraizquierda" responsables de los ataques a la policía.

Entre ellos, el alto funcionario citó el que sufrió un gendarme de la unidad móvil, que resultó herido leve tras el lanzamiento de un cóctel molotov, tras viralizarse las imágenes del agente con parte de su equipación en llamas. El ministro calificó el suceso como "tentativa de homicidio".

Dos de las ciudades que más preocupan esta noche son París y Marsella, las dos más grandes del país.

En la capital, medio centenar de estaciones de metro permanecían cerradas y se ha instaurado un toque de queda a partir de las 23.00 horas (21.00 GMT) en dos de sus nudos comerciales, el de la Place de Repúblique y la zona de Châtelet-Le Halles.

Varias cuentas en las redes sociales animaban a manifestarse en alguna de esas zonas y de llevar a cabo una noche "de tinieblas".

También está vetada cualquier otra protesta que no fuese la autorizada este sábado. La única de París, bajo el paraguas de los sindicatos, sucedió entre Porte de Bagnolet y de Charenton.

"La jornada no ha terminado ni mucho menos. Eso significa que el nivel de vigilancia no va a bajar", advirtió el ministro.

Los incidentes al final de las manifestaciones se produjeron en ciudades como París, Marsella, Rennes, Lyon, Nantes o Toulouse, aunque, en general, la participación en las movilizaciones por todo el país -unas 320.000 personas, según cifras oficiales- descendió respecto a las del pasado sábado, y especialmente en comparación a las del 17 de octubre.

Por EFE

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