Puertas voladas, alfombras orinadas, paredes agujereadas y casas reducidas a escombros: muchas familias palestinas, expulsadas por el Ejército israelí de los barrios del norte de Hebrón, han encontrado sus hogares destrozados tras once días de una extensa ofensiva militar.

Entre un 65 y un 70 % de los vecinos de los barrios de Ain Deir Baha y Al Yálada pudieron volver a sus casas el lunes, explicó a EFE un portavoz del ayuntamiento, una vez el Ejército israelí puso fin a una operación iniciada el 23 de octubre, en represalia a un tiroteo perpetrado por palestinos que mató a dos soldados.

Los dos atacantes palestinos, además de primos, eran vecinos del norte de Hebrón. Hamuda Yaaba, de 27 años, era profesor de autoescuela, casado y con dos hijos; mientras Ahmad Yaaba, de 23, trabajaba en una tienda de comestibles y había estado encarcelado por Israel unos 20 meses, según vecinos de Ain Deir Baha.

La respuesta israelí no se limitó a matar a los dos primos 'in situ': en estos once días los soldados han explosionado las casas de los atacantes, destrozado los hogares de sus padres y hecho redadas en cientos de edificios hoy marcados con una X en sus fachadas.

"El mensaje es quien haga algo, le destruirán la casa a toda su familia", dice a EFE Yalal al Yaaba, tío de Ahmad, ante el edificio familiar del que una cuarta parte se ha convertido en una nube de humo. Las máquinas municipales retiran ahora los escombros y desactivan posibles explosivos.

"Es un castigo colectivo", repiten las amigas de la madre de Hamuda, quienes, para hacerle menos doloroso el duelo, se han ofrecido para recoger toda una maraña de ropa tirada por el Ejército israelí en el patio familiar.

El ayuntamiento cifra en más de 3.300 los palestinos forzosamente desplazados o directamente afectados por la operación, que obligó además a cerrar 327 comercios. Las pérdidas económicas directas superan los 12 millones de séqueles diarios (unos 3,5 millones de euros), y unos 80.000 estudiantes han visto interrumpidas sus clases.

"Las cifras son esas, pero el volumen de destrucción en las casas es grande", explica a EFE un portavoz del ayuntamiento, que precisa que la gobernación ha formado un comité para contabilizar los daños.

"Volaron la puerta y entraron"

A Mohanad al Tamimi, vecino de los padres de Hamuda, los soldados le volaron la puerta de su casa porque creyeron que era suya una cámara de vigilancia: colgada de un poste y que apuntaba a la vivienda de los Yaaba.

"Me ataron, me llevaron con ellos y empezaron a hacerme preguntas. No llamaron para que abriera: volaron la puerta y entraron", cuenta a EFE. "Buscaban al dueño de la cámara, y pensaban que era yo".

Según su relato, los soldados apuntaron con un arma a la cabeza de su mujer mientras ella repetía que no habían hecho nada.

Su fachada también está marcada con una X. Dentro de la vivienda, la nevera sigue volcada, el lavabo roto y un cuadro con una azora del Corán continúa tirado en el suelo. Los soldados, dice, usaron incluso la cachimba familiar.

"Nos sacaron el viernes, el día del ataque. Hemos estado diez días fuera de casa", cuenta Mohanad. Sus dos hijos, de seis y cuatro años, se niegan a volver. "Si les dices que vamos a regresar a casa, te responden con miedo: '¡No, que hay judíos! ¡No, que hay soldados!'".

La familia ha llamado a la Policía palestina porque el tambor de las persianas ha aparecido descolocado y sospechan que los militares podrían haber incrustado algo dentro.

La mujer y los hijos de Mohanad no son los únicos que tendrán que esperar para reanudar sus vidas, al menos hasta que su casa vuelva a estar habitable y la Policía la examine en busca de riesgos.

"La gente empezó ayer a volver a sus casas, pero no toda. Quizá ha vuelto entre el 65 y el 70 %, porque hay casas dañadas que se están reparando", señala el portavoz del ayuntamiento.

Desde el exterior de la casa de Ahmad al Yaaba, apostada en lo alto del barrio de Ein Deir Baha, el primo del atacante, Nasim al Yabaa, lamenta que todo un vecindario haya tenido que pagar por sus acciones.

"Han sido diez días de verdadero infierno. [El Ejército] destruyó casas, detuvo a más 80 personas. Hay quienes lo han perdido todo", cuenta Nasim.

"A los palestinos siempre nos amenazan con que, si hacemos algo, nos destruirán la casa y castigarán a toda nuestra familia. Pero esta vez han castigado a toda la zona".

Miguel Flores

Por EFE

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