Por: Dra. María Carmen Ortiz

Cada vez que nuestra isla enfrenta los embates de la naturaleza o las fallas sistemáticas del gobierno central, surge en los discursos oficiales la palabra «resiliencia». Sin embargo, la resiliencia no debe ser una justificación para la inacción estatal, sino una realidad palpable que se gesta día a día en nuestros barrios y comunidades.

Desde Adjuntas hasta Loíza, vemos cómo las organizaciones sin fines de lucro, los líderes comunitarios y los comités de vecinos se han organizado para instalar sistemas solares en centros de apoyo, crear acueductos comunitarios autogestionados y desarrollar huertos agrícolas que alimentan a los más vulnerables.

La verdadera reconstrucción de Puerto Rico no vendrá de promesas electorales ni de fondos federales que quedan atascados en laberintos burocráticos. Vendrá de empoderar a estas bases locales, descentralizando los recursos y confiando en que el vecino conoce las necesidades reales de su comunidad mejor que cualquier burócrata en San Juan.

Por Hector

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *