Edimburgo vuelve a transformarse este fin de semana en un gran escenario con el Festival Fringe, que reúne 3.649 espectáculos en 258 espacios y propuestas procedentes de 71 países en una edición que se prolongará hasta el 31 de agosto.
El certamen coincide con el Festival Internacional de Edimburgo y el Royal Edinburgh Military Tattoo, otras dos grandes citas que durante agosto convierten a la capital escocesa en uno de los principales escaparates culturales del mundo.
Bajo un cielo gris y entre turistas que arrastran maletas y mochilas por el casco antiguo, la denominada 'Royal Mile' edimburguesa concentra buena parte del pulso del Fringe: artistas que hacen malabares, juegan con fuego, resuelven cubos de Rubik, reparten folletos o promocionan versiones musicales de clásicos como ‘Hamlet’ compiten por unos segundos de atención.
“Hay muchísimo talento y tanta oferta que uno tiene un poco de FOMO -miedo a perderse algo, de 'Fear Of Missing Out', en inglés- porque quiere hacer todo”, cuenta a EFE Silvia López, argentina residente en Madrid que visita el Fringe por segunda vez, ahora junto a su pareja, que nunca antes había acudido al festival.
Para ella, Edimburgo “se reconvierte” durante estas semanas y sorprende incluso a quienes ya conocen la ciudad.
Una ciudad transformada en escenario
La programación de 2026 incluye 53.884 funciones y 1.748 estrenos. La comedia vuelve a ser la categoría más numerosa, con 1.401 títulos, seguida del teatro, con 1.025.
El programa abarca también música, danza, circo, cabaré, magia y palabra hablada, con asuntos que van desde la inteligencia artificial y la llamada "manosfera" hasta las crisis de identidad, la clase social o la incertidumbre geopolítica internacional.
Ese abanico se percibe también a pie de calle. La actriz escocesa Annabel McCusker, de la compañía Blue Duck Theatre, promociona ‘Spare Room’ ('Habitación libre'), una obra basada en una historia real que aborda la salud mental masculina, la masculinidad y el consentimiento.
“Es nuestro primer Fringe y nos estamos lanzando de lleno”, explica a EFE McCusker, que destaca la emoción de participar en un festival de esta escala en su propio país.
Una de las principales novedades de esta edición es Fringe Central, la nueva sede permanente de la organización en Infirmary Street, en pleno casco antiguo.
El edificio fue inaugurado el viernes y funcionará durante agosto como punto de encuentro para artistas y profesionales, con asesoramiento, servicios de bienestar y oportunidades de conexión con sectores como el teatro, el cine y la televisión.
Su director ejecutivo, Tony Lankester, señaló en un comunicado que la apertura culmina “casi una década de trabajo” y dota al festival de un espacio permanente de apoyo para artistas y para la comunidad cultural de Edimburgo.
Presencia española y latinoamericana
La programación cuenta asimismo con presencia española y latinoamericana, desde la danza contemporánea y la música hasta el teatro y la comedia.
Entre las propuestas españolas figuran ‘Sobremesa’, de Nus Duo, que combina música y literatura en torno a la tradición de la sobremesa, y el ‘Basque Showcase’, con nuevas voces coreográficas del País Vasco.
Desde América Latina llegan, entre otras, la argentina ‘The Hand of God’ ('La Mano de Dios'), centrada en el fútbol y la FIFA; la colombiana ‘Superbowl Salsa’, con bailarines de Swing Latino; y una amplia representación brasileña dentro del São Paulo Showcase.
“No importa el espectáculo, el horario, si es conocido o no; realmente lo lindo es descubrir que hay muchísimo talento”, afirma López.
Susana Blaya