El bar Alquímico de Cartagena de Indias (norte de Colombia), recientemente premiado por su hospitalidad y reconocido entre los mejores del mundo, ofrece decenas de cócteles diferentes cada noche, pero sus responsables apuntan a un ingrediente común.

Miguel Castillo, gerente de Operaciones de Alquímico, asegura a Efe que para este establecimiento la hospitalidad es más que atención al cliente. "Cuando hablamos de hospitalidad, hablamos de servir desde el amor, de hacer sentir”, afirma.

El bar, que ocupa una mansión del siglo XIX de tres plantas en pleno corazón de Cartagena, fue reconocido el pasado 27 de agosto con el Michter's Art of Hospitality Award 2026 (el bar más hospitalario) del ránking de Los Mejores 50 Bares del Mundo.

Castillo destaca que Alquímico es a la vez "una red de apoyo comunitario” porque gran parte de los ingredientes de sus cócteles y sus platos vegetarianos son autóctonos, de las entrañas cafeteras en las montañas de Filandia (Quindío) a las comunidades de los Montes de María (subregión del caribe colombiano).

El establecimiento busca además que los clientes conozcan el origen de lo que consumen, "que cuando se tome un cóctel (el cliente) entienda de dónde vienen sus ingredientes y cómo al tomarse ese cóctel están aportando a proyectos sociales que favorecen a este tipo de comunidades”, dice a EFE la gerente administrativa de Alquímico, Camila Flechas.

"Buscamos establecer relaciones con comunidades y procesos educativos en Cartagena, en comunidades vulnerables de jóvenes y también buscamos ese relacionamiento y el establecer de manera sostenible procesos ambientales mediante procesos de reforestación en el Quindio”, agrega.

Flechas dice que para la familia de Alquímico “es indispensable conectar con cada una de estas comunidades, trabajar con ellos” y esa relación incluso llega hasta los indígenas Embera Chami, que tejen los collares que visten los trabajadores del bar.

Alquímico lo funda Jean Trinh, un mochilero e ingeniero francés de padres vietnamitas que llegó a Cartagena por intuición y que desde el primer momento se enamoró de la belleza y del caos de la ciudad que encontraba muy parecido al Vietnam de sus orígenes.

Trinh arribó a Cartagena en 2013, abrió un bar pionero que llamó Laboratorio y tres años más tarde fundó Alquímico en un viejo y ruinoso palacete republicano que había pertenecido a ‘Abidaud Hermanos’, y que está ubicado en la Calle del Colegio a pocas cuadras de la Torre del Reloj en el centro histórico de esta ciudad colonial que de noche se viste de rumba.

Ricardo Maldonado Rozo

Por EFE

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