El canciller alemán, Friedrich Merz, reafirmó este lunes su determinación de mantener unida la coalición de Gobierno con los socialdemócratas con el argumento de que está en juego "el futuro democrático" del país, tras la debacle sufrida en los estados federados de Mecklemburgo-Antepomerania y de Berlín, donde se impusieron la ultraderecha y La Izquierda, respectivamente.
"Estamos decididos a hacer frente a las tareas históricas que nuestro país tiene por delante. Lo que está en juego es el futuro democrático de nuestro país", dijo Merz en una rueda de prensa tras una reunión con la cúpula de su partido, que por primera vez en la historia no logró entrar en un Parlamento regional tras hundirse al 4,9 % de los votos en el noreste alemán y que además perdió el Gobierno de Berlín que había encabezado con los socialdemócratas.
Dentro de los partidos de la oposición, en especial dentro de la ultraderecha y La Izquierda, han surgido voces que plantean una dimisión de Merz y muchos observadores ven al canciller bajo presión dentro de su propia formación tras la debacle electoral del domingo, que se suma a la de Sajonia-Anhalt hace dos semanas, donde Alternativa para Alemania (AfD) rozó la mayoría absoluta.
La ultraderecha al acecho
La copresidenta de AfD, Alice Weidel, reiteró en una rueda de prensa que el Gobierno se desintegrará antes de las elecciones generales previstas para 2029, en tanto que la copresidenta de La Izquierda, Ines Schwerdtner, dijo que se esperaba que Merz dimitiera.
Sin embargo, Merz aseguró que "nadie" en la cúpula del partido ha pedido su dimisión tras un resultado que calificó de "dramático" y de "punto de inflexión" para una fuerza que, admitió, ya no tiene respuestas a demasiadas preguntas de los ciudadanos.
El canciller se mostró agradecido con los copresidentes del socio minoritario de la coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), Bärbel Bas y Lars Klingbeil, quienes quieren mantener también viva la coalición, si bien insistieron en que hay que afinar las reformas en materia sanitaria y de pensiones que plantea el Gobierno para responder a las inquietudes de los ciudadanos.
El SPD pide cambios
"Nuestra máxima premisa es que seguimos apoyando esta coalición, pero tal y como han ido las cosas en los últimos meses, no podemos seguir así. Necesitamos cambios", dijo Klingbeil, durante una rueda de prensa en Berlín tras quedar el SPD segundo en Mecklemburgo-Antepomerania, por detrás de la ultraderecha, pero con opciones de gobernar, y cosechar el peor resultado de la fuerza en la capital.
"Necesitamos reformas, pero estas deben ser justas y contar con el apoyo de la población", añadió, y reconoció que el rumbo seguido en los últimos meses ha aumentado la incertidumbre en el país.
La jefa de Gobierno en funciones de Mecklemburgo-Antepomerania, la socialdemócrata Manuela Schwesig, fue más allá y pidió en la rueda de prensa del SPD que el mismo Merz hiciera un poco de autocrítica en lugar de "señalar con el dedo a los demás".
Merz ha atribuido en parte la debacle de su partido en Mecklemburgo-Antepomerania a que Schwesig hizo una campaña que llevó a una polarización entre AfD y el SPD en medio de la cual la CDU quedó reducida a la insignificancia.
Contra los extremos
Merz admitió en su comparecencia que su propia figura, que sufre de una baja popularidad, había influido tanto en Mecklemburgo-Antepomerania como en Berlín, pero agregó que las razones son más profundas y hay que buscarlas en los extremos.
"Aquí, en Berlín, por ejemplo, más del 40 % de los votos fueron para fuerzas que son destructivas, que cuestionan nuestro sistema político y parlamentario y que intentan entusiasmar a la gente con soluciones radicales y sencillas", sostuvo.
Merz admitió que la CDU y el Gobierno de coalición deben "dar respuestas a las preocupaciones y los temores de la gente" porque "muchas personas están preocupadas por su puesto de trabajo, por sus familias, por sus ingresos durante la jubilación y por la atención sanitaria", afirmó.
Aunque abogó por mantener el camino elegido, porque lo importante es "la estabilidad y un rumbo claro", se mostró abierto a hablar con los socialdemócratas para ver cómo se pueden adaptar algunos elementos de las reformas.
"Sabemos que ahora tenemos por delante un enorme esfuerzo. Sabemos que el Gobierno federal y los estados federados tienen que mantenerse unidos y unir sus fuerzas. Tenemos que encontrar -y encontraremos- una nueva forma de trabajar juntos", recalcó.