El rey Carlos III puso fin este miércoles a su gira de nueve días por el Caribe, que estuvo marcada por las exigencias de sus antiguas colonias de reparaciones por la herencia esclavista británica y su impacto en el presente de muchas naciones.

La Comunidad del Caribe (Caricom) reiteró sus peticiones antes y durante el viaje del monarca por tres de sus países miembros: Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda, donde se celebró la reunión de jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth -organización de 56 países que comparten lazos históricos con el Reino Unido-).

En un mensaje de despedida hoy en redes sociales, Carlos III expresó su "sincero agradecimiento a todas las personas de Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda por la calidez de su bienvenida y la gran amabilidad mostrada a lo largo de este viaje".

Sin embargo, no todo fue tan cálido y amable, ya que hubo una pequeña protesta por su visita en Guyana y declaraciones de la Caricom que exigieron al Reino Unido reparaciones por la trata trasatlántica de esclavos.

Un capítulo "vergonzoso" de la historia

"Ese capítulo vergonzoso de la historia (el comercio de esclavos) llena mi corazón de horror y mi alma de la más profunda tristeza personal", afirmó el rey en la víspera en un discurso durante la cumbre de la Commonwealth.

Carlos III indicó que la trata transatlántica de esclavos "sigue proyectando una sombra" sobre las islas del Caribe y otros miembros de la Commonwealth y se comprometió a abordar "los errores del pasado mediante acciones para el futuro", aunque sin citar compensaciones económicas.

En Antigua y Barbuda, Carlos III y la reina Camila visitaron, además, una exposición de obras de arte y objetos relacionados con la trata transatlántica de esclavos.

También en Bahamas se pronunció sobre el tema: "Es justo que reconozcamos el gran sufrimiento y las injusticias del pasado en estas islas y más allá, incluso mientras nos alegramos de los éxitos del presente y construimos nuevas oportunidades para el futuro", señaló.

Como monarca constitucional, Carlos III no puede comprometer reparaciones sin el aval del Gobierno británico, que por el momento solo se muestra abierto a ofrecer disculpas.

En coincidencia con el viaje del rey, el primer ministro británico, Andy Burnham, dijo que "mantener estas conversaciones difíciles para salvaguardar la Mancomunidad de cara al futuro es lo correcto", pero no considera que las reparaciones económicas sean "la respuesta adecuada".

"No creo que los británicos de hoy deban ser considerados responsables de injusticias históricas -por muy atroces que fueran- ocurridas en otra época, bajo leyes distintas y en las que ellos no tuvieron ninguna participación personal", puntualizó Burnham.

El Caribe no se rinde

Al respecto, el presidente de la Comisión de Reparaciones de la Caricom, Sir Hilary Beckles, lamentó que se descarten compensaciones por un crimen que calificó como "el más grave del mundo moderno".

Beckles subrayó que para los pueblos del Caribe este es un asunto "prioritario" y que los gobiernos de la región han manifestado su compromiso con "un diálogo basado en la decencia" con el Reino Unido y otros países europeos.

Durante la protesta en Guyana, Terrence Campbell, diputado de la oposición en el Parlamento, dijo a EFE que "no se trata de un asunto del pasado" porque Reino Unido se benefició "enormemente de la esclavitud y la explotación del pueblo africano".

Pese a todo, en la cumbre de la Commonwealth, se instó a una mayor cooperación entre los 56 países que la integran, para lograr la prosperidad de los pueblos.

El anfitrión de la reunión, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, afirmó que la relevancia de la Commonwealth no debe basarse únicamente en la historia o el sentimiento, sino que debe probarse mediante resultados y oportunidades que beneficien a sus miembros.

Browne hizo un llamado convertir esa asociación en "una fuerza de mayor peso para la estabilidad global, la prosperidad compartida y la cooperación internacional".

Por EFE

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