Las autoridades culturales del Líbano alertan de que la ofensiva israelí en el sur del país no solo está destruyendo pueblos e infraestructuras, sino también parte de un patrimonio arqueológico e histórico que consideran esencial para la identidad nacional, un mensaje que exhiben ante miles de visitantes en los principales museos libaneses.
Los visitantes que atraviesan la entrada principal del Museo Nacional de Beirut en el marco de 'La Noche de los Museos' no encuentran primero sarcófagos fenicios ni mosaicos romanos, sino que, antes de llegar a las colecciones permanentes, ven de lleno una serie de paneles que recuerda que la guerra también alcanza a la historia.
La guerra entra en el museo
Mapas, fotografías y explicaciones muestran los 73 enclaves arqueológicos que el Líbano ha inscrito bajo el régimen de protección reforzada de la Unesco, previsto en la Convención de La Haya de 1954 para salvaguardar el patrimonio durante los conflictos armados.
La exposición ocupa también el acceso a una primera planta completamente vacía para salvaguardar las piezas en medio del conflicto con Israel.
"Los museos suelen ser un objetivo durante las guerras", explica a EFE Miriam Zeidat, arqueóloga de la Dirección General de Antigüedades. "Cuando comenzó el conflicto retiramos todos los artefactos y los trasladamos a un lugar seguro", añade, por lo que el espacio permanece cerrado desde entonces.
Un paisaje cultural que desaparece
Para Zeidat, el riesgo va mucho más allá de las piezas conservadas entre las paredes del museo.
"Más de sesenta pueblos han sido completamente borrados. No solo desaparecen los yacimientos arqueológicos, sino la historia, las aldeas, el paisaje… Todo el paisaje cultural del sur está siendo borrado", lamenta.
Entre las piezas que sí permanecen expuestas destacan cuatro sarcófagos procedentes de Tiro, identificados con el emblema azul de protección reforzada, así como la considerada mayor colección del mundo de sarcófagos antropomorfos.
También sobresale el sarcófago del rey Ahiram, descubierto en Biblos y cuya inscripción conserva uno de los testimonios más antiguos del alfabeto fenicio.
Mientras recuerda la necesidad de proteger las colecciones actuales, la arqueóloga evoca también otra batalla, la de recuperar el patrimonio perdido.
En los últimos años el Estado consiguió repatriar seis piezas del templo de Eshmun, cerca de Sidón, expoliadas durante la guerra y localizadas décadas después en el extranjero, tras un complejo proceso judicial.
La voz de los visitantes
La defensa del patrimonio encuentra eco entre muchos de los visitantes que recorren los museos de Beirut.
Nagham Moughnieh ha viajado desde una localidad situada entre Sidón y Tiro, en una de las zonas castigadas por los bombardeos israelíes, para visitar por primera vez el Museo Nacional.
"Creo que todos los libaneses deberían conocer antes su museo nacional que los de otros países", afirma mientras contempla unas colecciones que, dice, resumen las múltiples civilizaciones que han pasado por el Líbano.
Para ella, la destrucción del patrimonio del sur trasciende cualquier dimensión local.
"Gran parte del patrimonio del sur del Líbano ha sido destruido durante las guerras de 2024 y ahora en 2026. No es solo una pérdida para quienes vivimos allí; es parte de la cultura y de la historia de todos los libaneses", sostiene.
Entre los visitantes también está Rawad Jalloul, estudiante universitario y habitual de los museos del país, que rechaza la idea de que el Líbano necesite darse a conocer en el ámbito cultural.
"El Líbano ya está en el mapa mundial de la arqueología", afirma. Recuerda las excavaciones internacionales, las exposiciones organizadas en grandes museos extranjeros y también las numerosas piezas libanesas dispersas fuera del país tras décadas de expolio.
La jornada sirve igualmente para atraer a quienes nunca habían cruzado las puertas del principal museo del país, como Mohamed y Mariam, quienes recorren por primera vez sus salas antes de continuar la visita por otros centros de Beirut.
"Es importante porque esto es historia", resume ella. "Está bien conocer cómo vivían las personas antes que nosotros".
Mientras miles de visitantes recorren gratuitamente los museos del país, las autoridades culturales aprovechan la ocasión para insistir en que el conflicto que ha devastado pueblos enteros del sur del Líbano también está acabando con el patrimonio, inseparable de la identidad nacional.
Rosa Soto
