Los matemáticos españoles Diego Córdoba y Luis Martínez Zoroa han celebrado y valorado el reconocimiento que la empresa OpenAI ha hecho de sus determinantes contribuciones para que sus agentes de inteligencia artificial acabaran resolviendo uno de los 'problemas del Milenio', el conocido como 'Navier-Stokes'.

En conversación telefónica con EFE, los dos matemáticos han expresado su satisfacción por ese reconocimiento, y han insistido en que sin sus aportaciones previas, y las de otros matemáticos, ninguna IA hubiera sido capaz de resolver el problema, pero también que sin la inteligencia artificial los humanos hubieran tardado mucho más en encontrar la solución.

La compañía estadounidense aseguró este martes que uno de sus modelos de IA ha encontrado una solución al problema, un hallazgo que ha sido realizado por un modelo aún no presentado públicamente y que según OpenAI es más capaz que el GPT-6 lanzado recientemente.

La publicación por parte de la tecnológica estadounidense de estos resultados ha generado no obstante una fuerte controversia, tanto por si los hallazgos suponen realmente una resolución definitiva de este problema matemático, como por la autoría real del mismo, y si OpenAI ha utilizado para ello los avances de otros científicos, entre ellos algunos que incluso podrían ser incluso inéditos.

Córdoba y Zoroa no tienen ninguna duda al respecto, y aunque la revisión y comprobación de los trabajos y su publicación requerirá varios meses, han explicado que existen ya varios modelos de inteligencia artificial que interpretan el lenguaje matemático y que permiten conocer en muy poco tiempo el resultado; "y sí, lo han resuelto".

El problema de ´Navier-Stokes´ es un famoso y antiguo reto matemático que trata desde hace decenios de probar si las ecuaciones que describen el movimiento del agua y del aire tienen siempre soluciones ordenadas o se pueden romper y volver infinitas.

Fueron fórmulas creadas en el siglo XIX para estudiar los fluidos y utilizan las leyes de la física para calcular la velocidad y la presión, y han servido durante años para simular el movimiento del mar, del viento o del humo, pero nadie había podido probar hasta ahora si esas ecuaciones funcionan siempre bien en tres dimensiones, y su complejidad motivó que fuera catalogado como uno de los 'Problemas del Milenio' y que el Clay Mathematics Instituto ofreciera un millón de dólares a quien lo resolviera.

Tras el anuncio de OpenAI de que no reclamarán el cobro de ese premio, los dos matemáticos españoles han asegurado que ni ellos se han puesto en contacto con la empresa ni al revés, y han señalado que no se han planteado reclamar ninguna recompensa por el trabajo que han realizado y que ha servido de base para desentrañar ese problema. "No estamos aquí por dinero", ha aseverado Diego Córdoba.

Después de que algunos investigadores criticaran a la empresa por haber basado su descubrimiento en el trabajo de otros científicos, OpenAI explicó que esos indicios estaban relacionados con el trabajo del investigador de Anthropic Levent Alpöge y del matemático de la Universidad de Nueva York Tristan Buckmaster, que habían avanzado en el llamado problema de 'Euler forzado', relacionado también con la dinámica de los fluidos, pero distinto del problema de 'Navier-Stokes'.

OpenAI aseguró también que ni sus investigadores ni sus agentes de IA tuvieron acceso a sus trabajos hasta que los publicaron, y aunque lo considera "improbable", no descarta "que los datos anonimizados derivados del uso de nuestros productos hayan contribuido a mejorar nuestros modelos".

No citó inicialmente sin embargo las aportaciones de los dos matemáticos españoles, que sí ha sido muy ampliamente reconocida por numerosos científicos y sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Matemática Estadounidense, que ha valorado la trascendencia del descubrimiento y las contribuciones de Alpöge y de Buckmaster, pero también las de Diego Córdoba y Luis Martínez Zoroa.

Por EFE

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