Rusia cerró este jueves la campaña de las primeras elecciones legislativas de toda la guerra sin pacifistas en las listas y con la victoria por mayoría del partido del Kremlin, Rusia Unida (RU), como el único resultado aceptable para el presidente ruso, Vladímir Putin.

Putin, que lideró la campaña de RU por primera vez desde 2007, llamó por televisión a los rusos a votar para garantizar la victoria en la guerra con Ucrania, prácticamente el único punto de su programa electoral.

Con todo, la votación llega en el peor momento tanto para el presidente como para el oficialismo, ya que a los sondeos de opinión -un 35 %, según los oficiales, y un 25 %, según los independientes-, hay que sumar que dos tercios de los rusos desean un pronto fin de los combates y el inicio de negociaciones de paz.

A día de hoy, se desconoce si rusos y ucranianos sellarán una tregua de 72 horas -así lo hicieron cuando los emisarios de EE.UU. viajaron a ambas capitales- con ocasión de las elecciones, en las que están llamados a votar unos 111 millones de ciudadanos.

  Operación electoral especial

Los comicios, que transcurrirán durante los próximos tres días, tienen como único objetivo revalidar la mayoría constitucional de RU -más de 300 de los 450 escaños de la cámara baja-, partido que monopoliza desde 2003 la Duma o cámara de diputados.

La campaña ha sido una de las más grises que se recuerdan, especialmente los debates por televisión -ignorados por los candidatos- una estrategia de la Administración presidencial -según los analistas- para reducir al máximo el interés del ciudadano.

Y es que, como en anteriores elecciones, a RU le conviene una baja participación, con lo que sería suficiente movilizar el recurso administrativo -militares, profesores, sanitarios, funcionarios y empleados de empresas públicas- para lograr más del 50 % de los votos.

Para ello, cuenta con una herramienta infalible, el voto electrónico, que la oposición interna y en el exilio considera una herramienta de fraude. De hecho, todas las ciudades rusas fueron inundadas de carteles en los se animaba a los rusos a votar por internet.

El líder de RU, Dmitri Medvédev, asegura que el partido quiere "una victoria limpia" y la "absoluta transparencia" de la votación. Con todo, ésta transcurrirá sin observadores electorales independientes. Sólo los comunistas, según explicó a EFE su vicepresidente, Dmitri Nóvikov, pondrán en marcha el 'control rojo', que incluirá un recuento paralelo.

  Evitar referéndum sobre la paz

Las autoridades querían evitar a toda costa que las elecciones se convirtieran en un referéndum sobre la paz en el quinto año de la guerra, más aún cuando el lema del partido del Kremlin es 'Todo por la victoria'.

Por ello, anularon el registro del único partido pacifista, Yábloko, formación que se ha convertido en el gran animador de la campaña con viajes de sus representantes por todo el país al grito de guerra: 'Por la paz y libertad'.

Primero, el Tribunal Supremo excluyó a la formación liberal de las listas y después la Justicia regional eliminó a decenas de candidatos pacifistas de las elecciones federales, regionales y municipales.

Con todo, exactamente un centenar de candidatos de Yábloko (según informó hoy a EFE el partido) aún pueden concurrir a las elecciones por circunscripciones electorales, una pequeña ventana de esperanza para los más críticos con la campaña militar.

Una demostración de que una parte de los rusos aboga por la paz es que, según la encuesta de la compañía ExtremeScan, un 18 % de los rusos habría votado por Yábloko en caso de que hubiera estado en las listas federales, con lo que sería la segunda fuerza más votada (24,6 %).

  La oposición en el exilio vs el partido de la guerra

La demanda de paz es tan grande entre ciertos sectores de la sociedad rusa, que las elecciones parlamentarias han logrado un imposible, que los distintos grupos de la oposición rusa en el exilio, enzarzados en luchas intestinas, se alíen contra "el partido de la guerra".

Quieren movilizar el voto de protesta, al igual que hiciera en 2011 el fallecido líder opositor, Alexéi Navalni, la única vez en que RU perdió la mayoría constitucional. Para ello, su viuda, Yulia, y el popular activista y comentarista, Maxim Kats, han creado una lista conjunta de candidatos a los que recomiendan votar.

Son todos políticos que no han apoyado públicamente la guerra e incluyen tanto a los candidatos de Yábloko, como a los comunistas y otras formaciones sistémicas que a nivel federal sí respaldaron la 'operación militar especial'.

El objetivo es reducir al mínimo la victoria de Rusia Unida y conseguir que algún candidato pacifista acceda al arco parlamentario. Además, confían que, en caso de que el fraude sea muy evidente, la indignación popular se traduzca, sino en protestas, en demandas de cambio que Putin ya no pueda ignorar por más tiempo.

Por EFE

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