Los ministros de Agricultura del G7 acordaron este lunes trabajar en un abanico de medidas para una gestión "más prospectiva" que permitan al sector una mayor resiliencia y reducir la volatilidad ante diversas situaciones de crisis, como son actualmente las guerras de Oriente Medio y Ucrania.

"La idea es pasar de la gestión de la urgencia a la gestión más prospectiva para que nuestros sistemas productivos puedan resistir al conjunto de esos choques", explicó al término de una primera reunión en París la ministra francesa, Annie Genevard, que ejercía de anfitriona por la presidencia del G7 de su país este año.

En términos concretos, eso significa recurrir a la ciencia, a las innovaciones tecnológicas (incluida la inteligencia artificial) o a la agronomía y a las técnicas para mejorar la calidad de los suelos para que los agricultores, por ejemplo, puedan ser menos dependientes de los fertilizantes, cuya disponibilidad se ha reducido por el cierre del estrecho de Ormuz, y cuyos precios se han disparado.

Genevard anunció, en una comparecencia ante la prensa que este otoño va a activarse una colaboración entre los organismos científicos de los siete países más ricos que componen el G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá), con un encuentro programado en diciembre en Versalles.

Esa cooperación también se extenderá a los servicios veterinarios sobre la salud de las cabañas de ganado.

Para la ministra francesa, hay que ir "más lejos y más rápido en una gestión diferente y ahí entra la ciencia, la agronomía, la gestión de los suelos o la movilización de fertilizantes orgánicos".

En último término, se trata de garantizar la producción alimentaria que es "una cuestión de seguridad nacional e internacional".

En la primera reunión de titulares de Agricultura del G7 en junio (que se celebró por vídeoconferencia), los participantes se habían centrado en abordar el impacto y los efectos de la crisis generada por la guerra que había desencadenado desde finales de febrero Estados Unidos e Israel con su ataque a Irán.

Un conflicto que ha tenido como principal consecuencia económica el bloqueo del estrecho de Ormuz por donde salía una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo, así como un porcentaje significativamente mayor de los fertilizantes.

Los siete países más ricos coincidieron entonces en que había que diversificar el aprovisionamiento y los proveedores de esos insumos imprescindibles para la agricultura, pero también aportar una mayor transparencia a los mercados con la divulgación de informaciones y datos, así como garantizar que los mercados permanecieran abiertos, frente a la tentación de aplicar medidas proteccionistas.

Genevard reconoció que la situación geopolítica, por esa guerra, pero también por la de Ucrania, no ha mejorado desde entonces, por eso consideró que hay que dar un paso más en el diseño de sistemas que ofrezcan una resistencia superior, teniendo en cuenta que en el futuro puede haber otras crisis.

Para responder al problema de la falta de fertilizantes, varios de los ministros en París hablaron de la posibilidad de movilizar más recursos propios, en particular con los fertilizantes, y eso sobre todo a partir del estiércol y de los purines que se generan en las granjas.

El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, que asistió a esta cita en París del G7, insistió en que hay que diversificar en la medida de lo posible los aprovisionamientos, después de que el cierre del estrecho de Ormuz haya puesto e evidencia las vulnerabilidades por depender demasiado de algunos proveedores.

También abogó por una mejora del intercambio de datos agrícola para que haya una información más transparente sobre el estado del mercado, por una mejor utilización de los fertilizantes orgánicos y por "soluciones nuevas" como las tecnologías microbianas que pueden servir para reducir las dependencias del costo de la energía.

"Hay que adaptarse y no sólo reaccionar a las crisis, sino estar mejor preparados y creo que hoy tenemos un buen punto de partida", subrayó Hansen, que a ese respecto la constitución de reservas es un elemento "muy importante" y no sólo para los fertilizantes, sino también para el agua.

Por EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *