Tú crees que comes lo que te gusta y que escoges en el punto de venta lo que quieres llevar a la mesa, pero eso está bastante lejos de ser la realidad. Por obra de una industria verdaderamente comprometida, Puerto Rico se ha insertado en un proceso de transformación alimentaria que puso en marcha el Gobierno Federal de Estados Unidos y que impacta a todos los Estados y territorios.
Gobierno, industria y academia, hemos, en conjunto, abierto la puerta a la discusión de lo que aparenta ser el más significativo cambio en política pública alimentaria de nuestros tiempos. Como si pareciera a la fuerza, el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy, Jr., ha planteado una redefinición de política pública que considera a los alimentos como medicamentos para el cuerpo. Food is medicine es la consigna que da base a esta transformación y que impactará lo que consumes, cómo se prepara, qué ingredientes lleva y cómo llega a la mesa.
Con esto como pilar, celebramos en el Senado la Cumbre de Salud Alimentaria que reunió a comerciantes, agricultores, manufactureros, distribuidores, académicos y líderes gubernamentales para desmenuzar el tema, evaluar los pasos que hemos dado y determinar cuáles son los pasos que tenemos que dar de cara al futuro. Cierto es que esta nueva política todavía no ha sido aprobada y Estados Unidos debe definir con mayor claridad, en reglamentos y normas, lo que se pretende lograr y exigir, pero la discusión ya comenzó y conocemos de primera mano lo que mueve a la administración federal a promover este nuevo modelo para el beneficio de todos.
La moda llega a la tienda y de la tienda al perchero de manera inesperada. Te harán creer que tú decides lo que compras y lo que te pones, pero, realmente, lo que compras y usas como vestimenta se determina en reuniones y conversaciones que se dan muy lejos de ti entre personas que evalúan y escogen qué color, qué forma, qué estilo, qué tamaño y para quién es esto en este momento. Con los alimentos, pasa muy parecido y de ahí nace el interés del gobierno federal en cambiar ahora la política pública. Las normas y los reglamentos de la FDA deciden qué ingredientes, colorantes, endulzantes, emulsionantes y aditivos pueden entrar a tus alimentos. De igual modo, sus normas impactan cómo se debe procesar el alimento y qué pasos de procesamiento son permitidos. Es la FDA la que define lo que es un alimento ultraprocesado y permite que llegue al punto de venta y, de ahí, a tu casa. En fin, es la normativa gubernamental federal en temas de salud y alimentación la que establece los límites dentro de los cuales los productores y procesadores de alimentos tienen que actuar para que un alimento esté listo para consumir, sea nocivo o no para tu salud.
Buscamos promover la salud integral del ser humano y tratar, con alimentación adecuada, muchos padecimientos físicos que aquejan a tantas personas. La diabetes, la hipertensión, el colesterol y otros padecimientos se pueden y se deben tratar con alimentación adecuada. Pero, hace falta acción del Estado en la determinación de las normas y las políticas públicas claras que habrán de seguir los productores de los alimentos que llegan al mercado y, luego a tu casa. La transparencia en la divulgación de ingredientes, como se implementa en Europa y América Latina, hacen de esta nueva política pública ideal para quienes buscamos que el cuerpo esté nutrido adecuadamente en todas las etapas de la vida. Tu cuerpo no escoge lo que consume; simplemente procesa y descompone lo que tú le das e intenta sacar de eso lo que le sirva para fortalecerte y nutrirte. Por eso es tan importante leer, leer la receta, leer la etiqueta, leer la ley. Para decidir verdaderamente lo que llevamos a la mesa, primero tenemos que conocer quién decide lo que llega a ella.
