Mientras New Fortress Energy (NFE) intenta sobrevivir a una de las crisis financieras más profundas de su historia, Puerto Rico se ha convertido en una pieza estratégica para la estabilidad de la compañía, gracias a sus contratos de suministro de gas natural y operaciones vinculadas a la generación eléctrica.
La importancia de la isla quedó reconocida por el propio presidente ejecutivo de New Fortress, Wes Edens, quien en un comunicado corporativo del 11 de septiembre de 2026 identificó las operaciones de gas natural, terminales y logística en Puerto Rico y México como activos fundamentales de la empresa reorganizada.
Edens sostuvo que esos negocios generan un flujo de efectivo significativo y representan oportunidades adicionales de crecimiento, en momentos en que la corporación intenta estabilizar sus finanzas después de extinguir aproximadamente $5,700 millones en deuda.
El 5 de marzo de 2019, New Fortress anunció su primer contrato con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) para suministrar gas natural y convertir las unidades 5 y 6 de la Central San Juan. Apenas un mes antes, la empresa había debutado en Nasdaq mediante una oferta pública inicial de $14 por acción.
En marzo de 2019, sus títulos registraban un precio mensual de referencia de aproximadamente $10.12, equivalente a $506 por acción al ajustar ese valor por la consolidación inversa de 50 a una realizada en septiembre de 2026, según los registros históricos de cotización recopilados por Digrin.
Al cierre del 19 de octubre de 2026, las acciones de New Fortress se cotizaban en aproximadamente $3.80, de acuerdo con los registros históricos de Investing.com.
La comparación representa una pérdida bursátil aproximada de 99.25% desde marzo de 2019, utilizando valores ajustados por la consolidación accionaria. Se trata de una comparación de precios de referencia, no de un cálculo del rendimiento total de los inversionistas, que requeriría considerar distribuciones y otros efectos de la reorganización.
Solo durante octubre, las acciones comenzaron el mes en $5.91, alcanzaron $6.57 el 2 de octubre y continuaron perdiendo terreno hasta descender a los $3.80.
El desplome ocurre pese a que Puerto Rico ha representado una importante oportunidad comercial para New Fortress, que durante los últimos años amplió sus vínculos con el sistema eléctrico mediante contratos de suministro de combustible y servicios de operación de centrales generatrices.
En enero de 2023, su subsidiaria Genera PR obtuvo un contrato de diez años para operar y mantener las centrales termoeléctricas de la AEE, ampliando la presencia de la corporación en el sector energético puertorriqueño.
Más recientemente, en documentos financieros presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), New Fortress identificó un contrato de suministro de gas natural en Puerto Rico con vigencia desde diciembre de 2025 hasta diciembre de 2032, con opción de extensión por tres años adicionales.
El acuerdo contempla obligaciones mínimas de compra o pago de combustible, conocidas como take-or-pay, que pueden proporcionar mayor previsibilidad de ingresos a la empresa, sujetas a las condiciones contractuales.
Los resultados financieros también reflejan el peso de las operaciones locales. En su informe del segundo trimestre de 2026, New Fortress reportó que los ingresos de su instalación en San Juan aumentaron $19.4 millones respecto al trimestre anterior, principalmente por mayores volúmenes de gas solicitados por sus clientes.
Por su parte, Genera PR produjo ingresos de $22.6 millones durante ese trimestre, frente a $29.5 millones registrados en los primeros tres meses del año.
Estas cifras confirman la importancia comercial de Puerto Rico, aunque no permiten determinar qué proporción del flujo de efectivo neto total de New Fortress proviene exclusivamente de la isla.
La dependencia de estos mercados adquiere mayor relevancia después de la profunda reestructuración corporativa completada el pasado 11 de septiembre.
Según informó New Fortress y consta en documentos regulatorios presentados ante la SEC, la empresa extinguió aproximadamente $5,700 millones en deuda corporativa, reduciendo sus obligaciones con acreedores externos a alrededor de $700 millones.
Sin embargo, la operación tuvo un costo considerable para sus accionistas originales.
Los acreedores recibieron el 65% de las acciones comunes de la empresa reorganizada, $2,450 millones en acciones preferentes y préstamos adicionales por aproximadamente $571.3 millones.
Los accionistas anteriores conservaron apenas el 35% del capital común, una participación que podría reducirse aún más mediante la conversión futura de las acciones preferentes.
La reestructuración también provocó la separación de las operaciones de New Fortress en Brasil, que fueron transferidas a una nueva entidad independiente denominada BrazilCo, controlada por los acreedores.
De esta manera, Puerto Rico y México quedaron entre los mercados estratégicos de una corporación con una estructura empresarial y financiera considerablemente reducida.
A los problemas financieros se añadió un nuevo contratiempo operacional durante octubre.
El 5 de octubre, New Fortress notificó oficialmente a la SEC que su unidad flotante de producción de gas natural licuado, conocida como Fast LNG, había quedado fuera de servicio debido a una falla mecánica en su turbina de gas.
En el formulario 8-K presentado ante la SEC, la compañía informó que trabajaba directamente con el fabricante del equipo para restablecer las operaciones y proyectó que la instalación podría regresar a servicio durante el cuarto trimestre de 2026.
También reconoció riesgos relacionados con posibles retrasos adicionales, la necesidad de adquirir combustible de reemplazo y dificultades para cumplir determinadas obligaciones contractuales.
Mientras tanto, la relación comercial de New Fortress con Puerto Rico enfrenta sus propias tensiones.
El 28 de septiembre, la gobernadora Jenniffer González Colón ordenó presentar una demanda contra NFEnergía LLC, subsidiaria de New Fortress, para exigir que permitiera activar un mecanismo contractual de suministro alterno de gas natural.
Según informó La Fortaleza, desde el 16 de septiembre la compañía había dejado de suministrar gas a las unidades 5 y 6 de la Central San Juan, que comenzaron a operar con diésel, un combustible más costoso.
El Gobierno sostuvo que el contrato suscrito en diciembre de 2025 contemplaba mecanismos para recibir combustible de otros suplidores cuando New Fortress no pudiera cumplir con sus entregas. Sin embargo, según la versión gubernamental, la empresa se negó en dos ocasiones a facilitar ese procedimiento, provocando la intervención judicial
