El estadio Metropolitano honró a Jesús de Miguel, el jugador del Tenerife fallecido este martes, y a las víctimas del accidente de trenes de Urda (Toledo) y luego asistió con decepción al triunfo del Bayern (0-2) ante un Atlético amedrentado, siempre a merced del campeón alemán.
El fútbol, no obstante, quedó en segundo plano. Ni la categoría del partido ni la entidad del rival ni la necesidad del Atlético de sumar puntos después del empate en Stuttgart. El impacto por los últimos trágicos sucesos sobrevoló de forma constante por el Metropolitano.
El estadio, con 69.821 espectadores en las gradas, enmudeció durante el minuto de silencio en memoria del delantero, con los jugadores de ambos conjuntos en formación frente a frente alrededor del círculo central. Tampoco se escuchó el himno de la Liga de Campeones como muestra de respeto.
La aparición de Alex Baena en las entrañas del estadio con una camiseta rojiblanca con el nombre de Jesús de Miguel en la espalda y su número 9 precedió al imponente minuto de silencio.
Ya en el césped compareció un Atlético intimidado, atemorizado por un Bayern con muchas bajas, pero con una solvencia y fluidez en el juego fuera de toda duda. El equipo alemán embotelló a los rojiblancos. Prácticamente no les dejó salir de su terreno. El Bayern se exhibió en el primer periodo y sentenció en el segundo.
Karl tradujo esa superioridad en gol al poco de comenzar la segunda mitad. Recogió un balón en el área después de un tremendo error de Le Normand, que fue estorbado por Pubill, y batió a Oblak para inaugurar el marcador (0-1). En el 74, Laimer apuntilló con el 0-2.
El Bayern fue superior hasta el final y el Atlético mostró una imagen inesperada. Dio la sensación de que actuó con complejo de inferioridad. La derrota le deja con cuatro puntos y con un futuro complicado en la competición europea. El Bayern suma ocho.
No pudo el Atlético tomarse la revancha. Siempre que se enfrenta al Bayern aparece el recuerdo de Luis. Los dos se vieron las caras por sexta vez después de aquella final a doble partido de la Copa de Europa de 1974, con aquel golazo de falta directa de Aragonés, el empate de los alemanes en el último suspiro y la depresión en el duelo de desempate.
La de este martes fue la primera visita del campeón alemán al nuevo Metropolitano. Antes, en el Vicente Calderón, el Bayern mordió el polvo de la derrota el 27 de abril de 2016 con aquel magnífico tanto de Saúl Ñiguez (1-0) en la ida de las semifinales de la máxima competición europea, preludio del pase a la final del Atlético, a pesar de la derrota (2-1) en Munich, con aquella soberbia actuación de Jan Oblak.
Un gol de Carrasco el 28 de septiembre de 2016 le dio una nueva victoria al Atlético en el Calderón en la fase de grupos. 1-0 ganó también el Bayern en la vuelta el 6 de diciembre de ese año y 4-0 goleó el conjunto alemán en su estadio en el último precedente el 21 de octubre de 2020.
Seis años después, el Bayern sometió al Atlético, que encajó la tercera derrota del curso después de nueve partidos invicto. Del homenaje a la decepción, el Atlético se complicó su futuro en Europa.
Jenaro Lorente