Unos 500 magrebíes volvieron este jueves a la playa del Trampolín de Ceuta, apenas unas horas después de que más de 1.200 inmigrantes de varias nacionalidades fueran trasladados desde ese lugar a otros espacios temporales de acogida en la ciudad norteafricana española, fronteriza con Marruecos.

Chakir, un joven marroquí, explicó a EFE que esas personas buscan una "vida mejor", pero no por razones relacionadas con cuestiones políticas o con guerras, sino con la economía, con el deseo de conseguir un "trabajo mejor".

Su situación es distinta, dijo, a la de otros inmigrantes originarios principalmente de Palestina, Yemen, Senegal o Ghana, reubicados por la Policía española en instalaciones de acogida habilitadas en varios puntos de la ciudad.

Tras el desalojo del asentamiento improvisado del Trampolín, el traslado se desarrolló con escolta de la Policía, a pie, sin incidentes y de forma voluntaria, según informaron fuentes del Gobierno.

El regreso de los 500 magrebíes obligó paralizar la limpieza de la playa, donde los inmigrantes habían levantado chozas, mientras que otros malviven a la intemperie en barrios periféricos y zonas montañosas de la ciudad desde finales de julio, cuando unas 80.000 personas, según el Ejecutivo español, entraran de manera irregular y masiva desde Marruecos.

La gran mayoría volvió al país vecino, pero un número indeterminado se quedó en Ceuta, donde reciben asistencia de asociaciones vecinales, ONG y la Cruz Roja, así como del sistema sanitario público.

En su caso, Chakir seguirá luchando por permanecer en España porque su familia es pobre y está cansado de tener que trabajar por "100 dirhams al día", lo cual "no alcanza para nada".

Por las noches vuelve al bosque a dormir con otro grupo de jóvenes que, como él, han llegado solos a España, después de atravesar parte de Marruecos.

Por EFE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *