Los agricultores ucranianos intentan sortear el bloqueo de los puertos del país en el mar Negro, que sigue asfixiando al sector, aumentando las exportaciones de cereales por vía terrestre a través de Rumanía y otros países vecinos, en un momento en el que Rusia intensifica los ataques contra los buques de la región.

En los últimos días, cuatro buques, algunos de ellos cargados con cereales ucranianos, fueron alcanzados por drones cerca de Rumanía y Bulgaria, lo que llevó a ambos países a solicitar el apoyo de la OTAN.

En una empresa agrícola de tamaño mediano de la pequeña ciudad de Vashkivtsi, en la región de Chernivtsi, fronteriza con Rumanía, varios camiones están siendo cargados con grandes sacos de pipas de girasol.

Normalmente, la carga se transportaría por ferrocarril hasta Odesa, desde donde se exportaban hasta cinco millones de toneladas de cereales al mes a destinos de Europa, Asia y África.

Pero los ataques rusos contra las infraestructuras portuarias y los buques civiles han mantenido prácticamente bloqueadas las exportaciones a través de Odesa desde finales de junio, obligando a los agricultores a buscar alternativas.

"Podemos recurrir a los contactos que establecimos en 2022, cuando los puertos quedaron bloqueados por primera vez", declaró a EFE Anatoli Makoviichuk, cofundador de una empresa agrícola.

Algunos de los camiones se dirigirán pronto a Turquía, donde una empresa local procesará las semillas. Otros irán al puerto rumano de Constanza, desde donde la carga será embarcada.

Según Makoviichuk, también están a punto de comenzar los suministros a una empresa búlgara.

En busca de alternativas menos costosas

Transportar cereales por tierra puede costar hasta seis veces más que enviarlos por vía marítima a través de los puertos de Odesa, señaló Makoviichuk.

La diferencia en los plazos es igualmente considerable: ahora se tarda aproximadamente un mes en transportar una cantidad de cereales que antes podía exportarse por los puertos en un solo día.

Ante la fuerte caída de los precios en el mercado interno, los agricultores tienen pocas opciones, aparte de aumentar los envíos para obtener los fondos necesarios para mantener sus operaciones y liberar espacio de almacenamiento de cara a la próxima cosecha.

"El objetivo principal es no rendirse, sobrevivir y pagar las deudas acumuladas", afirmó Makoviichuk.

Su empresa acaba de terminar la siembra de sus campos pese a los elevados costes del combustible y de otros insumos.

El aumento de los costes logísticos hace que solo resulte económicamente viable exportar determinados cultivos, principalmente colza y girasol.

El trigo se está acumulando y apenas queda espacio para la próxima cosecha de maíz.

"Quizá tengamos que dejar el maíz en los campos hasta la primavera", señaló Makoviichuk.

Los agricultores, además, se enfrentan a una escasez de conductores en medio del continuo reclutamiento de soldados por parte del ejército, pero están dispuestos a aumentar los envíos a través de Rumanía.

Según Makoviichuk, esto podría hacerse rápidamente ampliando la capacidad de los pasos fronterizos, donde los camiones permanecen ahora retenidos durante días debido a la lentitud de los controles.

Bajo presión

Las exportaciones por ferrocarril serían más rápidas y baratas, pero Ucrania sufre una escasez de locomotoras tras los ataques rusos, mientras que los trenes disponibles deben reservarse con semanas o incluso meses de antelación.

Los gobiernos de Rumanía y Polonia han indicado que no ampliarán la capacidad de tránsito para los cereales ucranianos y los planes para aumentar el tránsito a través de Moldavia todavía no se han materializado.

Según el Ministerio de Agricultura, se prevé que la cosecha alcance este año los 80 millones de toneladas, de las cuales normalmente se exportarían 60 millones.

Aunque las exportaciones aumentaron del 33 % del volumen previsto en agosto, todavía quedarán sin vender unos 30 millones de toneladas, afirmó el ministro Taras Visotskí.

Ni siquiera esta cifra está garantizada, ya que las exportaciones a través de los puertos del Danubio, una alternativa clave mientras Odesa permanece cerrada, también están amenazadas por los ataque rusos a buques cerca de Rumanía y Bulgaria.

Si no se encuentra una solución, la situación podría tener un efecto duradero en el suministro mundial, en un contexto de aumento de los precios del trigo.

Según Makoviichuk, algunos productores ucranianos ya han cesado sus actividades porque se ven obligados a vender sus productos a precios bajos en el mercado interno, mientras que otros están reduciendo la superficie que siembran.

"Después de años de guerra, la situación es crítica ahora", afirma. "Queremos seguir trabajando, pero necesitamos ayuda urgente para exportar nuestra producción", indicó.

Por Rostyslav Averchuk

Por EFE

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